Esto no es resentimiento, es una reflexión.

Nota mental sobre aquél farmacéutico con coches guays. Desde la línea 3 del metro de Madrid. Después de leer el último artículo de Mad Girls.

Esto no es resentimiento, es una reflexión:

 “Bah, si al final para qué. No seas tampoco exagerada. Ni que estuvieras traumatizada por la experiencia. Vamos, ni que te hubiera violado en un portal oscuro, cuchillo en mano… Tampoco eres víctima. Que las hay que lo han pasado mal. Muy mal de verdad… Si le dices que te molestó, aquella vez, que intentó metértela por el culo sin avisar. Sin preguntar si querías, si te apetecía… O si estabas cómoda con ello… No lo va a entender. Al fin y al cabo, fue mientras follabais. Donde a partir de ahí se supone que ya está todo hablado. O por lo menos, se ha dado a entender que vale… Pero no. En realidad no todo vale. Y lo sabes.

 Ah bueno, aunque también estuvo esa vez. En la que estaba dormida. Desnuda sí, pero dormida. Y en la que de repente, me desperté porque me empezó a penetrar. Sin mi consentimiento. (Yo estaba dormida… Tampoco iba a despertarme para preguntarme si quería… Que estábamos desnudos en la cama… Tampoco exageres…)

Lo que pasa, es que nunca fuimos novios, novios, como tal. Éramos muy buenos amigos, sí. O eso parecía ¿no? Los dos con el mismo humor sarcástico de mierda. Planes locos hasta las tantas. Y ya de paso, a veces, echábamos un polvo. (Muchas de las veces, muy bien echado, por cierto.) Entonces como para ponerme ahora de exquisita por “detalles” que no vienen a cuento… Que eres una exagerada…

Teníamos mucha confianza. Eso nos decíamos ¿no? Tanta confianza, que cuando lo hacíamos sin condón, YO solía sacar el tema de otras parejas sexuales. Más que nada, por estar seguros. (Claro es, que parece que casi siempre, nos toque a las chicas hablar de esto. Que a veces parece que sólo les importa la talla de su pene. Que se les caiga a trozos por una ETS, eso ya no les importa.) Nos conocíamos desde hace tiempo. Y había mucha confianza, ¿por qué me iba a mentir? Era simplemente sexo. Sin ningún tipo de compromiso romántico. No era tan complicado de admitir. Y que además, joder, éramos muy amigos.

Si alguno de los dos decidíamos tener más parejas sexuales, el acuerdo era sencillo: se hablaba de ello. Se tomaban las medidas necesarias, y en el momento en el que uno no se sintiera cómodo, siempre podía salir de ahí, sin resentimientos. Pero mientras tanto, si yo estoy sana, tú estás sano, confío en ti y no hay nadie más de por medio… Hay confianza ¿no? Ya hemos hablado de nuestros problemas familiares, detalles muy personales, cosas bastante íntimas….

Aunque bueno… Hablando de hablar… Hablemos de responsabilidades. Porque también hay responsabilidades compartidas. Es verdad que aquella vez que tuvimos un susto, y me dijo que me tomara la pastilla del día después, me asusté mucho, y lo hice. Pero me hubiera gustado que se propusiera a pagarla a medias. O por lo menos, que me preguntara qué tal estaba al día siguiente. Cuando estaba con unas nauseas, de coctel hormonal, que te mueres.

La vez que se me retrasó la regla casi 3 semanas, y me estaba empezando a poner nerviosa y se lo dije. También creo, que hubiera estado bien que llamara. Aunque sólo fuese para preguntar qué tal. O para ofrecerse a pagar algún test de embarazo, a medias. Y además joder, que tiene SU propia farmacia. Y dinero suficiente como para comprarse coches caros y llamarme para pedir mi opinión.

Claro, si la cosa al fin y al cabo está en hablar. Un día, estábamos hablando. Metiéndonos el uno con el otro. Justamente por un coche que se había comprado. Y le dije bromeado… “Bah si es que tienes el ego fácil”. A lo que él me contestó “tú tienes el culo fácil” o “la otra follaba mejor”. Sólo para picarme. Una simple broma sin más. Aunque me sentara fatal. ¿Qué se ahorrara la broma no? Ni que  no hubiera forzado el polvo…

Lo más desconcertante de todo, es que me enfada (y mucho) pensar en esto. Se me crispa la cara, y  se me suben las lágrimas a los ojos de rabia (míralas, ahí llegan). Y al mismo tiempo, no te sientes “víctima” como tal. Porque no piensas merecerte ese nombre. Porque no lo consideras violación, aunque estuvieras dormida. No tienes trauma per se. Porque lo conocías, y ya te habías acostado con él. Sólo ha hecho mierda tu capacidad en confiar en la gente, pero sigues adelante.

¿Quién me va a creer víctima? ¿Y las “víctimas reales” que NO pudieron hablar? ¿De quién soy victima yo si quise hacerlo? ¿Se estaría él dando cuenta? Y si no fuera el caso… ¿no tendría que decírselo? Igual te toman por loca… pero entonces… ¿Soy débil? ¿El problema es real?

Pero dios mío, como he sido tan sumamente tonta. Yo que siempre he disfrutado del sexo sin tapujos. Que he tenido la enorme suerte de crecer y tener una relación sana con mi cuerpo y mi sexualidad. Que creo en el consentimiento, y en que (gracias a dios) no todos los hombres son unos monstruos. Que siempre he defendido eso de HABLAR. ¿Cómo he consentido esto conmigo misma? ¿Por qué no hablaste y por qué te sigues sintiendo como una mierda?”

no means no

Ilustración por Mimí Granizo

Queremos animaros a TODAS, a que denunciéis este tipo de comportamientos.

Dejamos una cuenta de correo electrónico, al que podéis mandar cualquiera de vuestras malas experiencias, para denunciarla públicamente en forma de diario anónimo como este, o simplemente para desahogaros. 

mail-2

 celia@madgirlsmagazine.com

¡¡NO ESTÁIS SOLAS!!.

Y desde este medio queremos que seáis conscientes de ello.

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