¿SABÍAS QUE EL ORGASMO VAGINAL NO EXISTE? – HABLAMOS CON LYONA SOBRE SEX ¡OH!

En primer lugar me gustaría darte la enhorabuena por el libro, y sobre todo, las gracias. No sabía qué me encontraría realmente al empezar a leer sus páginas, y la verdad es que me ha dejado completamente fascinada. Ya no sólo por la cantidad de información que hay, explicando la historia de la sexualidad femenina, anécdotas personales, e historias comunes que continúan siendo tabúes, incluso entre nosotras mismas… Pero sobre todo la ilustración de cómo es en realidad la forma del clítoris ME DEJÓ ¡ABSOLUTAMENTE EXTASIADA!

Así que gracias a este poderoso y feliz descubrimiento, y la tremenda ilusión por compartirlo con todas y todos, ¡allá vamos!

 

¿Verdad? Yo lo descubrí hace un año. Me parece tan fuerte… y lo descubrí gracias a Instagram! Justo ayer lo comentaba con un grupo de amigas, y habías algunas que todavía lo desconocían.

 

 

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  • En primer lugar me gustaría hablar de la materialización, que durante décadas, se ha hecho del cuerpo femenino. Algo que tiene que lucir siempre impoluto y perfecto para ser razón de deseo, y los esfuerzos que llevan, o llevamos a cabo las mujeres para ello. Porque ¿realmente nos depilamos por y para nosotras o por ellos? ¿Cuál es el origen de todos nuestros complejos? ¿Somos nosotras o ellos? ¿Realmente has conocido a chicos que te hayan “despreciado” en base a tu físico o no estar bien depilada?

Ya no es que haya algún chico que me haya despreciado, que sí, la primera anécdota del libro es real, un chico no quiso follar conmigo porque no estaba completamente rasurada… Es que la sociedad nos impone unos cánones, unas normas que debemos seguir y es muy difícil huir de ellas, reconstruirnos. Nos depilamos por ellos o por nosotras, ¿no nos gusta como lucimos con vello en las piernas porque es antiestético o porque nos han hecho ver durante siglos que no era estético? Romper con estos cánones es difícil, pero ¿verdad que no nos molestan los pelos en ellos?  ¿Por qué debería molestarnos en nosotras? Porque no hemos tenido referentes, no hemos visto chicas con pelos en el cine, en la publicidad, en la moda,… cada vez más van apareciendo y cada vez más jóvenes rompen con estos estereotipos, y eso es lo necesario para reconstruir esa imaginería.

 

  • ¿Por qué parece que aún nos sigue costando sincerarnos sobre nuestro propio placer? ¿O es que en realidad no lo conocemos? Muy rara vez, hablando sobre alguna experiencia sexual en concreto, me han dicho que mal, o que sin más. Todo lo contrario, incluso con sexo de una noche con un completo desconocido, a altas horas de la madrugada, la respuesta siempre es que bien. Incluso una de mis amigas, después de las primeras experiencias con su chico, me dijo que estaba encantada, a lo que yo le pregunté si de verdad llegaba siempre al orgasmo, a lo que me contestó que sí. Y al preguntarle que si realmente estaba segura y que cómo lo sabía, su respuesta fue que le daba “mucho gustito”. Si aún somos nosotras las que no conocemos nuestro placer ¿cómo vamos a pedirlo? Y sobre todo ¿cómo vamos a educarlo?

Nadie nos ha hablado de nuestro placer. En la escuela nos hablan del sexo como acto reproductivo, y los inputs que nos dan son siempre terroríficos: “cuidado no te quedes embarazada, cuidado no pilles una ETS!”. Nadie nos habla de afecto, de amor, de caricias, de juego, de deseo. Nadie nos explica cómo es nuestro órgano, donde tenemos el clítoris, y lo importante que es en la obtención del placer. Algo difícil de ver entre chicos, donde la masturbación es algo casi social, algunos lo hacen en grupo, hablan de ello, etc. Nuestros padres tampoco no saben cómo encararlo, no saben cómo hablar de sexo, aunque sean abiertos, tampoco nadie les ha enseñado a ellos. Entonces básicamente la información que recibimos en general es de protección, nunca se nos habla del sexo como algo placentero. Más tarde llegan las conversaciones con amigas, y sí, es verdad, nunca se suele hablar del fracaso, de los problemas, y eso es un error, porque justamente hablar de ello nos hace sentir menos solas, menos raras. Otro problema que he detectado, es que aunque hablemos de sexo, no hablamos de una manera profunda, nos quedamos con: “estuvimos follando toda la noche, la tenía enorme, me corrí 5 veces” pero nunca compartimos detalles más íntimos, supongo que por vergüenza, pero son esos detalles los que nos pueden ayudar a disfrutar más, a obtener ese placer que muchas veces no logramos. Compartir posturas, zonas erógenas, maneras de acariciar, de besar, etc…

Me encuentro muchas chicas que me explican que nunca han llegado al orgasmo, ni con la pareja ni masturbándose. Pero es que es normal teniendo en cuenta la poca información que recibimos y los tabúes y las culpas que todavía acarreamos. Algunas de ellas no saben ni dónde deben tocarse ni cómo. Y es frustrante, teniendo en cuenta que todas de pequeñas nos tocamos, porque es algo natural, pero a medida que crecimos ya sea por las reacciones de los mayores: “niña no te toques allí” o incluso por el hecho de que los padres y madres no sepan afrontarlo y hablarlo, se crea un sentimiento de culpa, que cuesta mucho de quitarte de encima. Hay chicas que me dicen que se sienten mal cuando se tocan, y eso me entristece muchísimo, cuando el sexo debería ser lo más natural del mundo.

Así que debemos sacudirnos todo ese sentimiento de culpa judeocristiano, sacarnos de encima la vergüenza y tocarnos, auto conocernos, descubrirnos, es la única manera de disfrutar del placer y poder comunicarlo luego a las parejas. Y hablarlo con las amigas, y con la familia. Normalizar el sexo.

lyona sex oh 3

  • ¿Piensas de verdad que hay chicas que no se masturban por vergüenza consigo mismas, o es que les da vergüenza admitirlo? ¿Por qué muchas veces fingimos por aburrimiento en lugar de aceptar y expresar claramente, que no estamos disfrutando, o que no nos apetece?

Sí, como comentaba anteriormente, tanto la religión como las normas sociales nos han hecho creer que no era adecuado masturbarnos.

Muchas veces fingimos porque por la misma razón que nos han hecho creer que no es adecuado masturbarnos, nos han hecho creer que debemos complacer, satisfacer, que nosotras completamos al hombre y que su placer es prioritario. El sexo ha sido una herramienta esencial para controlar la vida de la mujer a lo largo de la historia. Una mujer que no sabe darse placer, es una mujer dependiente. Una mujer que disfruta de su sexualidad, está científicamente probado además, es una mujer más fuerte, más segura, más libre.

 

  • Además quería poner sobre la mesa, que me quedé tremendamente sorprendida al leer los datos de que sólo un 65% de las mujeres heterosexuales llegan al orgasmo durante el sexo, de las cuales tan sólo un 18% lo consiguen durante la penetración. En cambio las mujeres homosexuales llegan al orgasmo en el 86% de las ocasiones. ¿Cómo es posible que hasta leer tu libro jamás hubiese imaginado que el ORGASMO VAGINAL NO EXISTE?

Porque hasta 1998 no se investigó cómo era el clítoris, el único órgano del cuerpo humano cuyo objetivo es dar placer. Hasta 1998, cuando Helen O’Connell, una cirujana australiana, decidió hacer una disección de un cuerpo de mujer para ver cómo era realmente el clítoris, nos creíamos que era solo el glande que vemos encima de la uretra, y por lo tanto se creía que existía el orgasmo clitoriano y el vaginal. Pero ella descubrió que el clítoris era mucho más que ese botoncito. Era un órgano de unos 9-10cm, cuya parte interna rodea toda la vagina, y por lo tanto, el orgasmo que solíamos atribuir a la vagina realmente es provocado por el roce de la penetración con los brazos del clítoris que rodean la vagina. El problema es que durante décadas y por culpa de gente como Freud, se creía que el orgasmo vaginal era el orgasmo maduro, y que la masturbación no era adecuada para mujeres adultas, eso ha generado que durante todo este tiempo muchas mujeres se sintiesen frustradas al no llegar al orgasmo con la simple penetración, porque al final, si lo comparamos con el miembro masculino, sería como si en lugar de estimular el glande del pene, estimuláramos solamente la base. Sin estimulación directa del glande del clítoris es mucho más complicado llegar al orgasmo.

clítoris lyona sex oh

 

  • Haciendo el gran SPOILER en la historia de la sexualidad femenina, revelando que el clítoris es el principal órgano de placer, me gustaría saber cómo y en qué momento decidiste investigar sobre ello, llegando a la ilustración que tanto me ha sorprendido.

Pues fue hace un año exactamente, cuando a través de una cuenta de Instagram descubrí como era realmente el clítoris. Aluciné. Y me indigné. Ningún otro órgano del cuerpo ha sido tan ignorado como el clítoris. Y no ha sido ninguna casualidad. No interesaba que la mujer se liberara sexualmente. En ese momento empecé a leer sobre el tema y a buscar información.

 

  • En el libro haces referencia a cómo fue tu despertar sexual, o cómo descubriste tu propio placer por primera vez. Y tengo mucha curiosidad por saber ¿cómo te imaginabas el sexo antes de probarlo? O ¿cómo soñabas que fuera la experiencia de sexo satisfactorio? ¿Crees que superó o no las expectativas?

En mi caso creo que el culpable máximo de mis expectativas con el sexo fue el cine romántico. Pensaba que habría fuegos artificiales, que todo sería bonito, especial y romántico. Pero no, en mi caso, fue como muy natural, muy real, me acuerdo que no había manera de que me pudiera penetrar, eso no entraba, y probamos mil posturas, por la cama, por el suelo, era incluso cómico. No había velas ni baños de espuma. Ni rosas, ni palabras dulces. Y lo agradezco. La verdad es que fue una primera experiencia brutal. Él tenía mucha experiencia y tenía muy en cuenta mi placer, lo disfruté muchísimo y me ayudó a romper con esas ideas preconcebidas que me habían metido en la cabeza.

 

  • Me parece muy divertida y educativa tu iniciativa de observar nuestra vulva con un espejo, para poder dibujarla luego en el libro, y así entenderla. Me encantaría saber si la gente ha empezado a hacerlo, y si se atreverían a compartirlos luego, y quien sabe si hacer después un libro recopilatorio ¡sólo con ellos!

Uau, no lo había pensado, pero es una idea genial!!

 

  • En cuanto al tema de educación sexual y diversidad, me gustaría preguntarte ¿cuándo y cómo crees que podremos avanzar, si aún entre chicas de nuestra generación hay todavía tabúes acerca de la masturbación, o incluso sobre el uso de la copa menstrual? ¿Quién va a educar a las futuras generaciones, si aún entre nosotras, no somos lo suficientemente libres y sabias para exponer estos temas sin tapujos ni vergüenzas?

Creo que ya estamos avanzando mucho, en los últimos años la masturbación femenina se está visibilizando muchísimo y poco a poco vamos empezando a hablar de ello. Pero sí, creo que es importante tomar conciencia, buscar información y formarnos para poder educar a las nuevas generaciones. Para empezar creo que hay cosas muy básicas y fáciles de hacerlo, que es no tratando a los niños y niñas como si fuesen tontos, si nos preguntan cosas sobre sexo, hablemos de ellos con naturalidad, no debemos censurarnos, porque eso es lo que hace que se cree ese tabú alrededor del sexo.

Y otro punto importante es que en las escuelas haya educación afectivo-sexual. No solo nos ayudaría en cuanto al tratamiento de la sexualidad, sino también en temas de género, orientación sexual, igualdad, abusos, violencia de género…

lyona sex oh

 

  • ¿Cómo crees que se debería impartir la educación sexual en los colegios? ¿A qué edad suele comenzar el despertar sexual? ¿Es basado en el deseo de placer, o basado en el sexo?

En Cataluña acaban de implantar la educación sexual a partir de P3 y me parece perfecto. Cuanto antes mejor. Los niños y niñas nos tocamos desde que somos bebés. En una sociedad hipersexualizada es mejor que estos niños reciban una educación sana para completar esa visión de la sexualidad, que en muchos casos puede ser nociva.

 

  • ¿Por qué seguimos teniendo tanto desconocimiento acerca de las ETS? Por qué siendo parte de la generación que somos, y formando parte en la sociedad en la que vivimos, en la que las relaciones ocasionales están a la orden del día, ¿por qué sigue costando tanto el uso del preservativo? ¿Es qué realmente no sabemos nada acerca del contagio de las ETS o hacemos caso omiso?

Yo crecí en la época del “póntelo, pónselo”, el sida era algo muy presente y creo que todos crecimos aterrorizados por él. Creo que ahora mismo, las nuevas generaciones no han vivido la muerte de amigos de la familia, no han visto a padres morir por el virus, y se han relajado. De la misma manera que vuelve a haber consumo de heroína.

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  • Hace algo más de un año publiqué mi personal experiencia acerca del contagio de herpes, y mi absoluto desconocimiento sobre la materia, de lo mal que lo pasé, del incluso desconocimiento por parte de algunos de los médicos que me atendieron, diciéndome que siempre sería una poderosa fuente de contagio, que incluso para mantener sexo oral, debería forrarme literalmente la vagina para intentar evitarlo… (Algo que es absolutamente mentira) No sabía nada sobre el tema, estaba completamente asustada, y decidí contar mi propia experiencia compartiéndolo en la revista. Para lo que para mi sorpresa, es que la mayoría de las respuestas fue que estaba completamente loca por no ocultar mi anonimato, como si yo hubiese hecho algo realmente algo malo, por lo que yo tendría que ocultarme y avergonzarme. Fueron exclusivamente chicas, las que me señalaron. Y me da mucha pena que continuemos con esta falta de empatía, para lo que para mí fue un episodio que me dejó, personalmente, completamente traumatizada. Y con el que me gustaría enlazar a otro tema importante que expones en tú libro: la disfunción sexual femenina. ¿En qué consiste realmente la disfunción sexual femenina? ¿Cómo de habitual es y cuáles son los distintos casos?

Es realmente triste la poca empatía que nos encontramos en casos como el tuyo, ya sea por parte de médicos como por la sociedad. Hay muchos prejuicios alrededor de las ETS  y se tiende a menospreciar a la persona que las sufre, sin tener en cuenta que sufrirla ya de por si es una experiencia traumática.

En el caso de la disfunción sexual femenina es aún más triste, porque hay tal desconocimiento que muchas mujeres callan y sufren dolor en silencio, porque ni ellas saben que les ocurre o porque no encuentran respuesta en los centros médicos.

Hay 4 tipos de disfunción sexual, la disfunción del deseo, que es la más frecuente, un 30% de mujeres no tienen ningún tipo de deseo sexual, y puede ser debido a causas fisiológicas, psicológicas y sociales.

El trastorno de la excitación sexual, que es cuando por un problema físico, no ocurre la excitación sexual.

El dolor asociado al coito, donde encontramos la dispareunia, que es cuando sufres dolor durante el coito, y puede ser debido a causas fisiológicas, a disfunciones mecánicas y musculares y a la falta de conexión con esta parte del cuerpo. Y donde también encontramos el vaginismo, que es la contracción involuntaria de los músculos perineales y que dificultan la penetración.

Muchas veces estas disfunciones si no tienen una causa orgánica son derivadas a psicólogos, cuando las causas pueden no ser también musculares y mecánicas, y pacientes pueden estar años en terapia, cuando con sesiones de fisioterapia podrían solucionar ese problema. Hay un gran desconocimiento y una falta de diagnóstico acurado.

Por último existe la anorgasmia, aunque es preferible llamarla preorgasmia. Que es la dificultad para llegar al orgasmo por causas fisiológicas o psicológicas, y que como el resto de disfunciones tiene tratamiento y buen pronóstico.

 

  • ¿Es lo mismo disfuncionalidad sexual que falta de ganas? ¿Por qué la mayoría de las parejas se sienten obligadas a tener sexo como si fuese requisito por contrato? ¿Por qué nos cuesta aceptar muchas veces que a nuestra pareja no le apetezca? ¿Por qué especialmente las mujeres, nos sentimos rechazadas y perdemos confianza en nosotras mismas y nuestro físico si nuestra pareja simplemente no tiene ganas? ¿O acaso creemos que la disfunción sexual masculina es sólo física?

La disfunción del deseo sexual puede ser falta de ganas, sí, a veces si las relaciones sexuales no son satisfactorias por ejemplo, pues es normal no tener ganas, no tener deseo. Si ha habido una experiencia traumática, si hay estrés… son razones psicológicas por las cuales el deseo se ve resentido.

Creo que en general se tiende a una rutina de pareja, que no ayuda a que haya deseo. Nos acostumbramos a unas mismas posturas, a un mismo ritmo, juegos, y no innovamos, no alimentamos el deseo. Creo que en parte es normal que suceda, en muchos casos, la pareja trabaja mucho, si tienen hijos, los hijos absorben su energía y es normal que el deseo se va afectado. Todo pienso que dependerá de las ganas de la pareja de alimentarlo, de probar cosas nuevas, de cuidar la relación. Y por aquí también pasa respetar que el otro no tenga ganas y no le apetezca.

Sobre la pérdida de nuestra confianza si nos sentimos rechazadas,… pues nos han hecho creer que existimos para complacerles, que debemos ser perfectas, atractivas, preciosas, y si vemos que no les gustamos nuestra autoestima baja estrepitosamente.

 

  • Ya por último, y no seguir robando parte de tu tiempo, me gustaría que nos hicieses balance de lo que ha supuesto para ti y tus lectores la publicación del libro. Qué acogida ha tenido por parte del público, qué comentarios has recibido que más te hayan sorprendido… si ha cambiado algo en tu vida tras la publicación de Sex ¡oh!, o si has notado alguna diferencia en la gente a la hora de comunicarse contigo, especialmente los chicos. Si has recibido también alguna respuesta masculina.

Pues la respuesta ha sido increíble. Estoy súper agradecida por todo el cariño y el agradecimiento que he recibido. Me han escrito ya varias chicas contándome que gracias al libro han tenido su primer orgasmo, y para mí eso hace que haya merecido la pena haber escrito este libro. Por otro lado, he recibido también mensajes de chicos que me agradecen por haberles cambiado el punto de vista,  que gracias al libro han aprendido a mirar a su pareja de otra manera y que su relación sexual ha mejorado mucho. Otra anécdota personal, la primera persona que leyó el libro una vez publicado fue mi madre, yo estaba a su lado, y estaba nerviosa, me abro muchísimo en el libro y soy muy honesta y directa, cuento cosas que no le había contado a ella, es muy íntimo, pero si quiero normalizar el sexo, creo que es importante no censurarme y hablar de ello sin tapujos, pero igualmente tenía nervios. Cuando terminó me dijo: “Ojalá lo hubiese leído de joven”. Para mi esa fue la mejor crítica que podían hacerme.

 

Muchísimas gracias por tu paciencia y por tu tiempo. Gracias por crear el que será el regalo perfecto para amigas, compañeras, madres, hermanas, o cualquier persona que se considere fémina, en sus cumpleaños.  Y sobre todo muchísimas gracias por sacar a la luz con tanta naturalidad, temas que hace tiempo deberían haber dejado de serlo.

lyona

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ceeterisparibus

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