Entrevistamos a la muralista Paula Calavera

 

Entrevistamos a la genial muralista Paula Calavera de quien nos encantan su obra. Sus pinturas murales transmiten fuerza, pasión, feminidad y en esa conquistan del espacio público hemos hablado con ella por escrito para que nos conteste a algunas preguntas.

¿Qué te impulsó a dedicarte al arte? 

El apoyo de la familia y amistades ha sido determinante. Siempre he sido muy creativa, como lo son mi madre y mi hermana. Recuerdo que nos leíamos nuestros poemas cuando yo era adolescente. Creo que hay una vocación por conectar con las personas y una  gran curiosidad sobre la percepción humana. Siempre he visto imágenes bastante nítidas en mi cabeza cuando imagino, y esa manera de construir el pensamiento, tan vinculado a lo cultural, a la experiencia y al instinto, me fascina.

¿Cómo definirías tu arte en breves palabras?

Intuitivo, ambiguo, sincero, visceral, a-real y  un tanto delirante.

¿Qué te inspira en este momento? ¿Qué temas te gustaría abordar con tu arte?

Después de haber estado viajando a México y Brasil para participar en encuentros de arte urbano, me he quedado algo tocada con la naturaleza. Con esa enormidad, con lo infinitamente complejo de un territorio que desborda vida. Creo que el espacio natural/ artificial, que fue el tema con el que me inicié en la pintura, aprendiendo a pintar, me gustaría retomarlo con madurez, 8 años después. Profundizar en el concepto de paisaje contemporáneo y a ver qué me encuentro.

¿Qué te hace dar el salto de la pintura de gran formato al mural? ¿En qué formato te sientes más cómoda?

En 2013 terminé la carrera y tuve mucha suerte, una oportunidad tremenda de realizar un proyecto, un mural de medio kilómetro de largo por 5 metros de altura. Y desde entonces empecé a pintar también en la calle, con artistas que fui conociendo gracias a esto. Es muy diferente pintar en soporte flexible en un taller a pintar en un muro exterior. El muro para mí ofrece más resistencia y, además, estás expuesto a todas las personas que pasan. Yo hoy por hoy no estoy 100% conforme con ningún mural que haya hecho, sin embargo, sí lo estoy de algunas obras sobre tabla. Pero la experiencia de pintar en la calle es algo colectivo, es decir, mientras estás haciendo deja de ser solamente tuyo. Yo recuerdo ver pintas, stencil, pintadas de amor, políticas o cómicas, graffiti… y forma parte de mi relato de vida. Los encuentros en la calle nos refuerzan de poesía.

El mural es una forma de ocupar espacio público, quiero decir, como mujeres siempre nos han hecho estar cohibidas, no debemos llamar la atención, no debemos alzar la voz, debemos tener las piernas juntas y sentarnos bien, es definitiva, nos han enseñado a «no ocupar», sin embargo, con tu arte ocupas a lo bestia, dejas un testimonio, un mensaje de mujer en un entorno público y todo el que pase por esa calle, verá tu mural y se llevará un poco de tu reflexión, o al menos les hará reflexionar a ellos. Pero claro, esa es mi humilde opinión como ser pensante, ¿qué opinas tú al respecto? ¿Crees que hay una carga empoderadora en el hecho de ocupar con tu pintura espacios urbanos?

Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Reconozco esa “humildad inoculada por el patriarcado” de la que hablas y ese tratar de ser invisible para que no te sexualicen. Asumir un papel secundario es un lastre para todas las mujeres. A mi me empodera ocupar el espacio público y creo que también empodera a quienes cohabitan con la creación. Hay una canción de Tribade, que dice “ser referente se hace”. Creo que la conciencia de que puedes ser una referencia para otras mujeres empodera mucho. Ser visible y entender lo que implica: el poder que puedes ejercer. El trabajo de sororidad, apoyo mutuo y visibilización entre mujeres es la política de mi generación y espero que esto siga en aumento hasta que deje de ser forzosamente necesario.

Es difícil (para variar) que se reconozca a las mujeres como creadoras de arte mural y partícipes activas del arte urbano, ¿te ha sido difícil encontrar tu lugar dentro de este mundo?

Yo me he sentido abrazada por la comunidad del graffiti, en Canarias y fuera. Hay prejuicios machistas por cultura en toda nuestra sociedad, claro, pero no me gusta victimizarme. Mi lugar me lo sigo ganando, y si bien es cierto que hay algunas dificultades añadidas en la vida de toda mujer en este sistema patriarcal, la conciencia feminista, espacios como MAD GIRLS, el trabajo de gestoras como Yolanda Peralta o Semíramis González y de galeristas como Saro León, hacen un gran trabajo para que no se nos ningunee tanto como hace 20 años.

En algunos medios definen tu pintura o tus proyectos artísticos bajo la palabra «intimidad» sin embargo, gran parte de tu arte se desarrolla bajo el ojo público, ¿cómo trabajas esta dualidad? ¿cómo se muestra la intimidad en algo tan público como un mural? 

Intimidad pública, precisamente es lo que se crea con el postgraffiti. Quizás la imagen de grandes paredes y megafestivales se escapa un poco de esto y comienza a ser, para mí, ciudad genérica, cuando el movimiento es absorbido pierde esta raíz a la que me quiero referir. 

Creo que el movimiento graffiti es personal y es político. Y que la pintura pública es igualmente personal y política. Y aquí es donde entra la intimidad. A título personal yo pinto motivos de mi propia historia. Me gusta convertir la pintura en un rito algo mágico. Darle ese sentido y procurar que transmita esa intensidad de la dimension personal, con el color y la la aplicación. Te muestras, como eres, y la gente se acerca a charlar. 

Por lo que he leído en internet, parte de tu obra o de tus reflexiones artísticas se basan en la exploración de la dualidad natural-artificial, ¿qué es lo que te produce interés de este tema? ¿Cómo experimentas con él en tus obras?

Yo soy muy binaria mental, por educación, y pienso sobre ello. Y en cuanto a la dicotomía natural artificial tengo presente que hay muchas realidades naturales que desconozco y conozco otras realidades artificiales. A nivel de contemplación del territorio, por ejemplo, me acuerdo que quedé asombrada con un documental que explicaba que el cable de fibra óptica de internet atraviesa poco menos que las llanuras avisales entre continentes por el océano. Y vaya. Este tipo de futurismo normalizado ya en mi generación y que no sepamos los nombres de las plantas, me da mucho para pensar.

La verdad es que lo que más me llama la atención de tus obras es el uso del color, ¿tiene algún significado especial para ti?

El color me fascina, mucho, desde que me explicaron la teoría. Y tengo cierta facilidad, creo. La gente me dice que mis colores son reconocibles y es cierto que les dedico mucho pensamiento. Al principio acotaba más la dominante de color de las obras. Un cuadro rojo, uno azul, uno gris. Luego quería meter todos los colores, sin una dominante, y  aprendí muchas cosas sobre la luminosidad de los colores. Ahora elijo con más conciencia de tonos mis colores y escojo menos cantidad. Hago combinaciones más complejas entre primarios y terciarios. Y también le asigno una carga simbólica al color que de por si, por instinto y por cultura, ya tienen un significado propio.

Me encanta tu obra ‘Las Conjuras’, ¿en qué te inspiraste para esta obra? ¿Quiénes son las mujeres que aparecen y por qué ellas?

Con el motivo de su 225 aniversario, la Universidad de La Laguna quería hacer un mural y que lo pintase una mujer. Así que  llegamos a la idea de homenajear a mujeres relevantes en la cultura en estos dos siglos en Canarias. Vinculadas a la universidad, de diferentes campos del conocimiento. Mi escena quedó en 6 protagonistas, 2 científicas, Pilar de la Rosa, primera licenciada en químicas en Canarias y María Bethencourt y Molina, de mi pueblo, con  un estudio hermoso de tintes de carmín en seda, gran investigadora en mecánica, quedando todos sus inventos forzosamente patentados a nombre de su hermano. De ella no hay imágenes y eso me motivaba a pintarla. En letras la fascinante Mercedes Pinto, con su obra “El divorcio como medida higiénica”, frente a Maria Rosa Alonso, única Doctora Honoris Causa de Humanidades. Ahora hay una beca de investigación que lleva su nombre. Y por último dos artistas de referencia para mi, Lola Massieu y Maribel Nazco, esta segunda pintora, a quien he podido conocer como profesora de la Universidad cuando estudié, fué durante años Decana de la Facultad de Bellas Artes. Y esta fue la criba tras unos meses de lecturas. También incluí guiños a algunas otras historias que encontré mientras investigaba para hacer la propuesta.

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¿Cuál de tus propias obras dirías que es tu favorita?

 

Pues en 2018 realicé un polípttico titulado Intimidad para una muestra colectiva. La realicé en material de obra, planchas de Pladur de 3 metros  de alto por 18 de largo. Y estoy todavía bastante satisfecha con esas dos piezas que componen el político. Viene siendo un autorretrato a modo de interior doméstico, en un momento concreto de mi vida. Las piezas como esta, las que me gustan más, suelen ser en las que el pensamiento pintura va sobre ruedas. Pero sin repetir ningún patrón ya ejecutado antes. Cada pieza es un rompecabezas a resolver con el conocimiento adquirido en otros rompecabezas diferentes. Y las piezas buenas se resuelven con facilidad. Y esa destreza se aprecia en lo material de la creación.

¿Podrías recomendarnos algunas muralistas actuales que te inspiren?

Muchas. Las grandes Mac C, Miss Van,Ineludibles Huyro, Milu Corrrech, LuLa Goce, Gleo, Magrela, Paola Delfín, Elisa Capdevilla, Dafne Tree, Irene López, Zurik, Nulo, Doa oa, Cinta Vidal.

 

¿Qué podemos esperar de tu futuro próximo? ¿Podremos ver alguna de tus obras en Madrid? 

Pues parece que sí, pero aún estamos esperando que se cierre para comunicarlo. En octubre iré a Méjico para cerrar varios proyectos y en diciembre tengo una muestra individual en La galería ST en Las Palmas de Gran Canaria y espero para 2020 tener alguna participación más en galerías fuera de Canarias.También estoy trabajando en nuevas series de cuadros y en un proyecto personal muy especial que espero que podáis ver pronto a través de mis redes sociales.

Y ahora nuestra pregunta «chorra»: ¿Nos podrías recomendar una canción para pintar, una película para ver en verano, y un lugar que te tranquilice?

Invocación de Nicola Cruz, Insomnio de Chus Gutiérrez, y cualquier lugar donde se escuche el mar.

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Foto de la web de la artista.

Consulta toda su obra y su biografía al completo en su página web: http://paulacalavera.com

Queremos dar un agradecimiento especial a Jaime Collazo por hacer posible esta entrevista y su increíble paciencia.

 

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