DEAR DIARY: No quiero ser bonita.

Siempre soñé con ser bonita y deseable. Yo, que nunca gusté en el colegio, instituto, universidad, incluso en mi año de Erasmus en Italia. Yo, que veía como todas mis amigas empezaban a tener los primeros novios, y  gustaban. Asintiendo con la cabeza cada vez que mis amigos varones me decían lo buena que estaba mi amiga, y si se la presentaba. Nunca un piropo hacia mi persona. Siempre con la autoestima por los suelos, por esa absurda depreciación que hacemos de nosotros mismos en base a lo deseados que nos sintamos por otros. Envidiando esos detalles románticos que el resto de chicas recibían, tratando de imitar el modelo de cita americana.

Siempre soñé con ser esa chica de la que todos hablan. La fantasía adolescente, la chica de al lado o el amor de verano de película de las gemelas Olsen. La mujer interesante con la que conversar y beber vino en la barra, en mi primer viaje sola a Italia.

Ahora, llegando a los 30, y con una confianza y autoestima a la altura de esta nueva decena. Con propuestas de carísimas cenas con las mejores vistas de San Jose. Las verdaderas citas americanas, con apertura de la puerta del coche, invitación a cena, vino y postre, y romántico paseo para ver las majestuosas vistas de la ciudad iluminada de noche. Los mensajes diciendo que me echan de menos desde España, los positivos comentarios refiriéndose a mi físico, que si mi culo, que si mi carita adorable. Con todos esos nuevos piropos, y demás “muestras de afecto”; no los quiero. Es más, desprecio cualquier comentario sobre mi físico intentando agradarme, sin saber nada de lo que hay en mi cerebro.

He crecido tanto, he pasado por tantas cosas, y me han hecho tanto daño, que un piropo no es suficiente. De querer sentirme deseada he pasado a no interesarme por nadie que se interese por mí físicamente. Porque soy mucho más que eso. Así que antes de obsequiarme con un piropo banal y desgastado, pregúntame por mi vida.

Porque soy mucho más que un cuerpo, una cara, o lo que tú puedas considerar un futuro polvo. Soy un cerebro efervescente. Siempre esforzándome por aprender, por salir adelante, y ver todo el mundo que pueda. Sin miedo a la soledad, ni esa imperiosa necesidad de compañía que tanta gente tiene. Soy una persona realmente sensible y empática. Inteligente e independiente. No soy la mejor en nada, pero he aprendido que puedo salir sola de cualquier situación sin necesidad de nadie. He viajado sola durante semanas en un país muy lejano, donde me quedé varada en una isla, sin poder andar durante días, por tener quemaduras de tercer grado en las suelas de mis pies; y sin poder andar descalza sobre la arena salada. He escrito un libro, que nunca será top ventas, pero está terminado, y es fruto de un largo trabajo. Y ahora estoy viviendo en un país con una sociedad que detesto, y no me está haciendo la vida fácil en absoluto. Trabajando muchísimas horas cuidando con mucho esmero de dos niños ricos a los que nunca les va a faltar de nada, habiendo conocido otros niños que nunca tendrán nada. Y lo hago con empeño, y cariño porque soy una curranta nata y siento que necesito dar siempre lo mejor que pueda en cualquier cosa que haga. Porque nunca me han regalado nada. Y me encanta sentir esa satisfacción personal del trabajo bien hecho. Aunque jamás me gustasen los niños. Y porque siempre he antepuesto las necesidades de los otros a las mías propias. Cuidando de un bebé que no he parido, como si fuera propio, en días en los que mi salud fue absolutamente terrible. Y en los que tuve que hacer un acopio de fuerzas, físicas y mentales, de los que sólo los más cercanos saben.

Así que si crees, que me estás haciendo un favor, con un par de palabras bonitas. O esos te echo de menos de mentira, porque te dejó la novia y necesitas llenar ese vacío con antiguas conquistas; te aconsejo que dejes de perder el tiempo. Soy mucho más que un cuerpo. Y si no te has tomado la más mínima molestia en conocerme, y no reconoces mi valor, mis vivencias y mi cerebro, lo siento, pero no quiero ser bonita.

Porque si fuera realmente bonita nunca sabría si ese primer interés fue únicamente por mi aspecto. Y yo sólo quiero alguien que me admire y valore por lo que realmente soy. Porque soy un cerebro complejo, lleno de listas interminables de nuevas cosas que descubrir y aprender. No por lo que cualquiera pueda ver. Y porque no quiero que me sigan ni me silben cuando vuelvo sola a casa de noche. Ni que me pueda sentir indefensa cuando viajo sola. Ni me inviten a una copa sólo porque alguien quiera bajarme las bragas.

Ya no quiero ser bonita.

Prefiero ser Celia.

ceeterisparibus

no quiero ser bonita
Ilustración: Laura Kensington

 

sns_instagram@laurakensington

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